Wednesday, Jul. 8, 2026

Ex guerrillera describe personalidad de Carlos Fonseca Amador II Y ÚLTIMA PARTE

Por: Prensa-Asamblea Nacional

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noviembre 10, 2017

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Más que compañeros de guerrilla, todos se veían como parte de la familia en la que Carlos Fonseca Amador era como un padre, quien se encargaba de estar atento del estado de anímico y físico de cada integrante.

Carlos estaba pendiente de la salud de los compañeros guerrilleros. “Estando en Cuba, tanto los miembros del comando participante de la Toma de la Casa de Chema Castillo como los presos políticos liberados tuvimos una semana de revisión médica para después prepararnos para las próximas tareas”, recuerda doña Olga Avilés.

Era sensible y a la vez denotaba fortaleza para que sus compañeros superaran cualquier situación de tristeza que enfrentaran. “Recuerdo cuando René Núñez cayó preso en Matagalpa, nos dimos cuenta varios días después, entonces me conmocioné porque sentía como que teníamos que haber sabido que había caído preso y que lo habían torturado”.

“Empecé a llorar, porque soy llorona.  Se me acercó Carlos y me dice: yo sé que estás llorando porque torturaron a René, pero no debés de llorar, debés de agarrar el ejemplo y seguir adelante, – entonces le digo: déjeme llorar, yo sé que es un ejemplo, pero déjeme llorar por favor y entonces él me dejó y se fue a sentar pensativo.  A René lo habían torturado horrible”.

Carlos era nuestro maestro. Nos reuníamos para estudiar la historia, la política, dirigía las discusiones sobre derecho internacional, junto a Eduardo Contreras y el Comandante Daniel Ortega, quienes habían sido liberados.

De regreso a Nicaragua en el 75, Carlos se interna en la montaña. “Yo me quedo en Honduras para organizar la solidaridad, porque se preparaba la insurrección. Luego me envían a México, en noviembre me llega la noticia que Carlos había muerto, pero yo no lo creí, porque ya lo habían dado por muerto pero era falso. Yo me negaba a creerlo, aun cuando mostraron la foto, pero yo decía que era una foto compuesta; hasta que Pedro Aráuz me lo confirmó. Fue durísimo porque fue una de las personas que más me formó, lo sentí muchísimo entre todos los compañeros que cayeron fue uno de los compañeros que más ayudó a mi formación”, recuerda.

Era un sentimiento de tristeza generalizado, incluso yo he escuchado a Jacinto (Suárez) que dice que era como el padre de los sandinistas y muchos compañeros que estuvieron muy cerca de él saben que él era una persona muy especial en la formación y en el trato con los compañeros muy fraterno.

El comandante Carlos Fonseca Amador sabía el sacrificio a que se exponía, pero era más grande su amor por Nicaragua.

Por María Elena Palacios.

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